Montajes: Exposición “Ojo de Buey”

“Si alguna vez hice alquimia, fue de la única forma permitida hoy en día, es decir, sin saberlo”

Marcel Duchamp, citado por  Robert Lebel  en:
“Duchamp – Von der Erscheinung zur Konzeption” Colonia, 1962.

La maqueta que presento en esta oportunidad, es parte de una serie que comienza el año 2002 con “la recolección del nostoc”, en donde mi obra toma un nuevo y desconocido rumbo, por algún tiempo me mantengo inmóvil y desorientada,  hasta que aparece un referente importante que me permite re-situarme, este se sienta en las bases del “arte nuevo” que construye el relato de la exploración vanguardista, aquel arte nuevo se basaba en una dimensión especulativa que alternaba los juegos cabalísticos, el esoterismo, los experimentos con otras disciplinas y la emulación del paradigma institucional de la ciencia. Y, ya que fue, justamente la discrepancia entre la práctica artística y los fundamentos teóricos, lo que llevo al fracaso el proyecto vanguardista me remito a aceptar como referente la construcción literaria de este “arte nuevo”,  y más aun  me remito a una carta, que escribiera Robert Delaunay a Kandinsky en 1912 en la cual “expone su obra a un análisis experimental de alto riesgo y presenta  resultados provisionales de una empresa intelectual apenas accesible a los especialistas, a los artistas cómplices y algunas sensibilidades privilegiadas”  y en la que por primera vez aparece mencionado el matemático Marcel Princet.

El nuevo rumbo que toma mi obra, se debe en gran medida a mi encuentro  con  una nueva forma de aproximación a la naturaleza, y se comienza a proyectar sobre las formas naturales una mirada de apreciación estética,  las formas orgánicas y minerales se presentan explícitamente en su geometría, simetría y orden interno, revelando una idea de arquetipo, de estructuras básicas universales y preexistentes. El orden geométrico actúa como una base invisible que da sentido a la realidad, con un ajuste de las proporciones que confirman las correspondencias entre el macrocosmos, el universo y el microcosmos, el hombre. Comienza así un proceso en el que mi  búsqueda artística no pretende ni representar ni interpretar la realidad sino que únicamente “entenderla”, y para entender lo macro  que se nos hace inabarcable  y nos produce el vértigo y la melancolía moderna, debemos instalarnos en lo micro que se nos muestra imperceptible pero visible, porque sé que “lo que es abajo es arriba”, y que tan solo la contemplación y la meditación nos hacen posibles las revelaciones que esperamos. Así viajo en búsqueda de nuevas maquetas de realidades que articulen mis sentidos en base a símbolos. Por este camino era imposible no toparme con los grandes patriarcas del “Real Arte”, estos filósofos herméticos se expresan más clara y libremente mediante un discurso sin palabra o incluso sin discurso y por una imaginería criptográfica que pretende llegar al intelecto por los sentidos, “lo que vive según la razón, vive contra el espíritu” ( Paracelso ). La literatura alquimista despliega un lenguaje extraordinariamente sugestivo, rico en alegorías, analogías y alusiones, un lenguaje que gracias sobre todo a los escritos de Jacob Boehme  han ejercido una profunda influencia en el romanticismo (como W. Blake y Novalis), en el idealismo alemán (como Hegel y Schelling) y en la literatura y el arte moderno (como Yeats, Joyce, Rimbaud, Brecht, Breton, Artaud, Duchamp y Beuys). Este proceso me ha llevado a las visiones cósmicas de Giordano Bruno, a las teorías del mundo desde Nabadin a Newton, a los tratados alquímicos de Fulcanelli, Paracelso, Lull, y otros, a la rosa de los temperamentos de Goethe y las revelaciones de W. Blake, y etc.  sin encontrar las respuestas y además, obligándome a permitir la entrada, del demonio meridiano y enfrentar a la sombra, tras esto solo la observación y contemplación de la naturaleza lograron darme algo cercano a una respuesta, en un recorrido que claramente jamás conseguiré terminar. Esta obra es la experimentación pura de un proceso orgánico, que me ha significado el aprendizaje cuidadoso del arte de la apicultura, para introducirme en un complejo y maravilloso mundo invisible del cual nunca terminare de aprender, hoy observo como todo el lenguaje y la relación con “lo otro” en las abejas, se articula  a partir del sol, observaciones de sus danzas nos revelan que las direcciones de estas varían siempre en ángulo aproximadamente  igual al de la rotación de la tierra y el movimiento “aparente” del sol a través del cielo. También es interesante considerar el sentido de color de las abejas, para ellas el espectro se acorta en el rojo y se extiende hasta el ultravioleta de este modo la región visible esta desplazada hacia la región de ondas más cortas. Estas observaciones, sus facultades de transmutación de la “materia prima” o néctar, su perfecta organización jerárquica, su magnífica y precaria existencia debido tan solo a su instinto, me confirman que, en las formas de los sistemas más simples de la naturaleza, están contenidas las respuestas a las preguntas más complejas que pueda realizar el hombre sabio.  Paulina Jarpa L.

dibujos y montaje con mapamundi de cera operculada.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Select your currency
USD Dólar de los Estados Unidos (US)